lunes, 23 de febrero de 2009

OPINION

NO ES APOLOGIA DE LA RELIGION.

Al cuestionarme descubrí que pese a mi rebeldía natural, poco de lo que era y todavía soy; fue elegido por mí.

Si hubiese podido y pudiera elegir de verdad, no hubiese nacido pobre, ni mestiza, ni lesbiana, no padecería de asma, no tendría más desarrollada mi parte derecha del cerebro, no hubiera estudiado derecho, regalaría al menos un poema a cada habitante del planeta, no hubiera conocido la muerte sistemática e injustificable en tiempos de guerra sucia, ni en tiempos como los de hoy, cuando el crimen organizado campea impunemente.

Si hubiera podido elegir optaría por nacer en otro planeta, o no nacer.

Pero aquí estoy, y lo poco que puedo elegir es salvaguardar mi dignidad en un mundo que la pisotea cotidianamente y eso me cuesta menos oportunidad, más represión y fatiga.

Pareciera triste esto que digo, pero en un mundo como el que está planteado… optar por la dignidad humana es una decisión trascendente que sólo quienes tienen fe de verdad…la asumen. Fe en que otro mundo es posible. Fe en la humanidad es una creación paciente, perseverante…la humanidad ese rasgo de ternura en medio de la insensatez. Ese destello en la penumbra. Esa utopia final.

Sin fe… el camino es suicidarse o acomodarse, ser un número más…un cuerpo con una sonrisa falsa y noches de insomnio, por culpas, frustraciones, remordimientos, odios o soledad…

No se interpreten mis palabras como una apología a la religión. Pienso que cada quien puede creer en lo que quiera, simplemente digo que es necesario rescatar la fe en una humanidad posible, donde el centro y fin último de todo, sea la felicidad y el bienestar de las personas que habitamos el planeta, una sociedad equitativa, verdaderamente justa.


Lucia Morán

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